El que tenga un amor que lo cuide…

In Noviazgo by Marta CuevasDejar un comentario

¡¡Y que mantenga la ilusión!! El otro día escuché esta canción de Ariel Rot en un concierto y pensé: ¡Cuánta sabiduría en esta frase!

Es fácil empezar con el impulso del primer enamoramiento. Más difícil es seguir, empujados por la voluntad. Cuando surge un primer chispazo y empieza a arder el fuego, todo parece precioso y nada cuesta. Sin embargo, lo que permanece y más calienta, son las brasas que quedan después. Y esas brasas hay que alimentarlas con ilusión.

No hay que confundir amor con sentimiento. El enamoramiento es un sentimiento, que no permanece siempre. El verdadero amor, sin embargo, requiere de voluntad también. Hay que mantener la ilusión a base de pensar en el otro, de darse al otro en pequeños detalles, de sacrificarse gustosamente por el otro.

Para ser capaz de hacer esto, primero hay que conocer a la otra persona; saber cuales son sus gustos, sus ideas, sus proyectos, sus aspiraciones. Y como principalmente se conoce a alguien es hablando; hablando mucho y hablando de todo.

A veces nos intentan hacer creer que se conoce al otro, y se le quiere mucho, con el roce físico y con la sensualidad. Se olvida aquí la parte fundamental de la persona: su alma, su parte espiritual, su inteligencia. No somos sólo cuerpo. Tenemos alma, inteligencia y voluntad.

El noviazgo es una etapa preciosa y apasionante en la que es importante compartir no sólo ratos divertidos y aficiones si no también ideas. Porque, para compartir la vida con alguien, es fundamental una visión del mundo compartida, un estilo de vida parecido. Para construir algo en común, hay que estar de acuerdo en temas fundamentales. Si no, lo normal es que las cosas acaben por no funcionar.

Así que…¡a acrecentar la ilusión! Porque la vida es un baile de ilusiones y en la felicidad del otro está también nuestra propia felicidad.

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