Archivos por Etiqueta: cosas pequeñas

Lo que más vale en el mundo no se compra con dinero

2 dic

- “¿ Cuánto vale esto?”. Típica  pregunta que  oye la dependienta de una tienda unas cuantas veces al día.

- “ 25 euros”. Típica respuesta a  la que cualquier consumidor está acostumbrado.

Entonces, ¿el precio es el valor  de algo?. Solemos usar estas dos palabras: precio y valor, “cuanto cuesta” y “cuanto vale”, como sinónimos. Si nos paramos a reflexionar un poco nos damos  cuenta de que no significan exactamente lo mismo.

Hay bienes que tienen un elevado  precio y sin embargo pueden carecer de valor. Un niño que recibe de su atareado padre  regalos muy caros puede no valorarlos, porque lo que realmente valora es la  presencia de su padre. Esa presencia es tan valiosa que no se suple con cosas  muy caras.

Visto desde el otro lado, hay  otras muchas cosas a nuestro alcance que tienen un gran valor y que en ocasiones no apreciamos. Quizá porque valen poco en términos de dinero. O incluso son  gratis. Puede que nos hayamos acostumbrado a ellas. Sin embargo, si nos faltaran las echaríamos de menos.

Hay que revalorizar estas  cosas y admirarse cada día. Hay que  revalorizar las sonrisas, los buenos momentos con los amigos, una buena película  en casa, un señor que toca el acordeón en el metro, un gesto amable, una puesta  de sol, una conversación bonita con alguien… Si valor y precio fueran lo mismo, todo esto no sería valioso, porque no cuesta dinero. Pero  creo que estamos todos de acuerdo en que su valor es dificilmente calculable.

Como bien dice el conocido  eslogan: “Hay cosas que el dinero no puede comprar”. Estamos en tiempos económicamente difíciles. Es un tiempo estupendo para volver a valorar todo aquello que el  dinero no puede comprar.

Con esta idea acabo este post, no sin antes desearos un feliz fin de semana e invitaros a escuchar esta canción que nos recuerda que  “lo que más vale en el mundo no se compra con dinero”.

El que tenga un amor que lo cuide…

30 nov

¡¡Y que mantenga la ilusión!! El otro día escuché esta canción de Ariel Rot en un concierto y pensé: ¡Cuánta sabiduría en esta frase!

Es fácil empezar con el impulso del primer enamoramiento. Más difícil es seguir, empujados por la voluntad. Cuando surge un primer chispazo y empieza a arder el fuego, todo parece precioso y nada cuesta. Sin embargo, lo que permanece y más calienta, son las brasas que quedan después. Y esas brasas hay que alimentarlas con ilusión.

No hay que confundir amor con sentimiento. El enamoramiento es un sentimiento, que no permanece siempre. El verdadero amor, sin embargo, requiere de voluntad también. Hay que mantener la ilusión a base de pensar en el otro, de darse al otro en pequeños detalles, de sacrificarse gustosamente por el otro.

Para ser capaz de hacer esto, primero hay que conocer a la otra persona; saber cuales son sus gustos, sus ideas, sus proyectos, sus aspiraciones. Y como principalmente se conoce a alguien es hablando; hablando mucho y hablando de todo.

A veces nos intentan hacer creer que se conoce al otro, y se le quiere mucho, con el roce físico y con la sensualidad. Se olvida aquí la parte fundamental de la persona: su alma, su parte espiritual, su inteligencia. No somos sólo cuerpo. Tenemos alma, inteligencia y voluntad.

El noviazgo es una etapa preciosa y apasionante en la que es importante compartir no sólo ratos divertidos y aficiones si no también ideas. Porque, para compartir la vida con alguien, es fundamental una visión del mundo compartida, un estilo de vida parecido. Para construir algo en común, hay que estar de acuerdo en temas fundamentales. Si no, lo normal es que las cosas acaben por no funcionar.

Así que…¡a acrecentar la ilusión! Porque la vida es un baile de ilusiones y en la felicidad del otro está también nuestra propia felicidad.

¿Dónde está la felicidad?

14 nov

Este ha sido siempre uno de los grandes interrogantes del hombre.

Y pensando en esta pregunta me he acordado del siguiente video, que nos recuerda cómo es en las cosas pequeñas y de cada día donde podemos encontrarla. A veces nos parece que  las grandes cosas  nos van a hacer muy felices. ¡Cuántas veces hemos querido algo y cuando lo hemos conseguido no nos ha llenado tanto como pensábamos! Y es porque la felicidad está muchas veces más al alcance de la mano de lo que creemos,incluso aunque aparentemente las cosas no vayan bien. Este video es todo un ejemplo de una vida feliz hasta el final, ¡os invito a verlo!

La historia de Carmen

4 nov

Esta mañana, en el autobús, me ha llamado la atención una madre que llevaba a sus tres hijas al cole (la mayor tendría unos 6 ó 7 años). La mujer era bastante joven y estaba peinando a una de las niñas mientras las otras iban hablando animadamente. La mediana va también con su uniforme y  su mochila y habla con su hermana pequeña. Carmen, así he oído que se llamaba, va en silla de ruedas. Es una niña dicharachera, de ojos vivaces y que, por lo que se ve, lleva con garbo su situación. Su madre y  hermanas la tratan con mucho cariño pero no da la sensación de que sea una niña superprotegida.

 Me han llamado la atención varias cosas. Por un lado la edad y jovialidad de la madre, con tres niñas no muy mayores, muy amable con el conductor del autobús cuando se han tenido que bajar por la rampa para la silla…y por otro lado, Carmen. No las conozco, no sé cual es su historia, pero me atrevo a decir, por lo que he visto, que es una madre generosa, que se da a su familia y que no tiene miedo al posible sufrimiento de la enfermedad de su hija, porque la quiere. A su vez, la niña parece haber aprendido de su madre a llevar la situación con naturalidad y alegría.

 Este ejemplo, tan cotidiano, como tantos otros de gente que vive heroicamente situaciones difíciles, que podrían llevar al pesimismo y a la resignación, me da qué pensar.Creo que es un ejemplo que nos puede ayudar cuando nos duela la cabeza, estemos cansados o tengamos contrariedades (aunque sean pequeñas) a llevarlas con alegría, a darnos. A aprovechar que el río está revuelto para sacar lo mejor de nosotros mismos.

 ¡ Feliz fín de semana!

Que tengas un día muy feliz

31 oct

Todo el mundo tiene experiencia de un ascensor un día de diario por la mañana temprano. Un saludo apenas audible al entrar, algún que otro bostezo, últimos retoques en el espejo, colocarse bien la chaqueta, mirar de reojo para ver por que piso vamos…silencio… una especie de “hasta luego” al bajarse que no se entiende muy bien, y cada uno corriendo a sus quehaceres del día.

 Suele ser un momento muy corto y al que no prestamos atención. Sin embargo, el otro día un vecino hizo que mi “momento en el ascensor” fuese distinto porque cuando entré me dedicó una amble sonrisa y al salir me dijo “que tengas un día muy feliz”. Esta frase aparentemente tan normal me llamó mucho la atención a esas horas de la mañana cuando todo el mundo está aún medio dormido y no suele tener ni la capacidad de fijarse en los demás. Salí del ascensor con mayores ganas de aprovechar el día, de “tener un día muy feliz” y de intentar hacer más felices a los demás. Empecé mi día de otra forma. Y todo eso, por una sencilla frase dicha por un vecino en un ascensor un día de diario por la mañana.

 Mi vecino me hizo sonreír y me dio qué pensar. Nunca sabemos la repercusión que  puede tener un pequeño gesto de amabilidad, incluso en un ascensor un día por la mañana.

La historia del salmón

25 oct

“Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.” A. Einstein

La historia del salmón es una  historia bonita y dura. Bonita porque es una historia de superación. Dura porque se enfrenta a un río revuelto. Los salmones nacen en el río y luego bajan al mar hasta que llega la época de reproducción. En ese momento emprenden un viaje río arriba para reproducirse en el lugar en el que nacieron. Es un viaje duro, contracorriente, en un río revuelto, con rápidos y cascadas que desalientan, que arrastran, que invitan a dejarse llevar. Este viaje nada tiene que ver con la bajada al mar anterior, fácil y placentera. Sin embargo, los salmones remontan el mar con ahínco, aún sabiendo que pueden perder su vida en el intento, movidos por un fin. Y el resultado de este viaje merece la pena, es fecundo.

El hombre también emprende un camino, el de la vida, a veces arduo, en un río revuelto que no siempre es fácil. Nuestra vida está llena de remansos y de corrientes. Es fácil encontrar el lado positivo en el remanso, en los días fáciles, sólo hay que dejarse llevar. Pero esta tarea se vuelve difícil cuando hay que luchar y la corriente viene en contra. Sin embargo no hay que perder de vista que el hombre es amante de los retos, que los desafíos hacen de la vida algo apasionante.

He aquí el objetivo de mi blog; exprimir la vida a tope, disfrutar de las cosas pequeñas, descubrir en cada cosa el sentido positivo, apreciar los desafíos que se nos brindan y sacar de cada circunstancia lo que nos haga crecer como personas, ser mejores amigos, mejores hijos, mejores novios, mejores profesionales, mejores vecinos…

¡Bienvenidos a  mi blog, bienvenidos a ” A río revuelto”!

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.