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La historia de Carmen

4 nov

Esta mañana, en el autobús, me ha llamado la atención una madre que llevaba a sus tres hijas al cole (la mayor tendría unos 6 ó 7 años). La mujer era bastante joven y estaba peinando a una de las niñas mientras las otras iban hablando animadamente. La mediana va también con su uniforme y  su mochila y habla con su hermana pequeña. Carmen, así he oído que se llamaba, va en silla de ruedas. Es una niña dicharachera, de ojos vivaces y que, por lo que se ve, lleva con garbo su situación. Su madre y  hermanas la tratan con mucho cariño pero no da la sensación de que sea una niña superprotegida.

 Me han llamado la atención varias cosas. Por un lado la edad y jovialidad de la madre, con tres niñas no muy mayores, muy amable con el conductor del autobús cuando se han tenido que bajar por la rampa para la silla…y por otro lado, Carmen. No las conozco, no sé cual es su historia, pero me atrevo a decir, por lo que he visto, que es una madre generosa, que se da a su familia y que no tiene miedo al posible sufrimiento de la enfermedad de su hija, porque la quiere. A su vez, la niña parece haber aprendido de su madre a llevar la situación con naturalidad y alegría.

 Este ejemplo, tan cotidiano, como tantos otros de gente que vive heroicamente situaciones difíciles, que podrían llevar al pesimismo y a la resignación, me da qué pensar.Creo que es un ejemplo que nos puede ayudar cuando nos duela la cabeza, estemos cansados o tengamos contrariedades (aunque sean pequeñas) a llevarlas con alegría, a darnos. A aprovechar que el río está revuelto para sacar lo mejor de nosotros mismos.

 ¡ Feliz fín de semana!

La historia del salmón

25 oct

“Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.” A. Einstein

La historia del salmón es una  historia bonita y dura. Bonita porque es una historia de superación. Dura porque se enfrenta a un río revuelto. Los salmones nacen en el río y luego bajan al mar hasta que llega la época de reproducción. En ese momento emprenden un viaje río arriba para reproducirse en el lugar en el que nacieron. Es un viaje duro, contracorriente, en un río revuelto, con rápidos y cascadas que desalientan, que arrastran, que invitan a dejarse llevar. Este viaje nada tiene que ver con la bajada al mar anterior, fácil y placentera. Sin embargo, los salmones remontan el mar con ahínco, aún sabiendo que pueden perder su vida en el intento, movidos por un fin. Y el resultado de este viaje merece la pena, es fecundo.

El hombre también emprende un camino, el de la vida, a veces arduo, en un río revuelto que no siempre es fácil. Nuestra vida está llena de remansos y de corrientes. Es fácil encontrar el lado positivo en el remanso, en los días fáciles, sólo hay que dejarse llevar. Pero esta tarea se vuelve difícil cuando hay que luchar y la corriente viene en contra. Sin embargo no hay que perder de vista que el hombre es amante de los retos, que los desafíos hacen de la vida algo apasionante.

He aquí el objetivo de mi blog; exprimir la vida a tope, disfrutar de las cosas pequeñas, descubrir en cada cosa el sentido positivo, apreciar los desafíos que se nos brindan y sacar de cada circunstancia lo que nos haga crecer como personas, ser mejores amigos, mejores hijos, mejores novios, mejores profesionales, mejores vecinos…

¡Bienvenidos a  mi blog, bienvenidos a ” A río revuelto”!

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