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¿Por qué llevamos… 500 días juntos?

10 may

“500 días juntos”. Así se llama la película que tuve la oportunidad de ver acompañada de una rica cena y unas cervezas con  buenos amigos. 500 día de amor, desamor, ilusiones, frustraciones, indecisiones…500 días que dan para mucho, mucho debate. La película tiene como hilo conductor la relación de una pareja. A lo largo de film se ve cómo va evolucionando él, cómo va evolucionando ella y cómo evoluciona su relación. Esta entrada no pretende ser un resumen de la película ni “contar quien es el asesino y quien se muere al final”, si no trazar unas líneas de reflexión en torno a ella.

La primera reflexión que se me viene a la cabeza tiene que ver con la coherencia entre los actos y las palabras. Los seres humano necesitamos dar coherencia a nuestra vida, que nuestras palabras, pensamientos y obras vayan en la misma dirección. No sólo necesitamos esa coherencia para nosotros mismos si no que los demás también necesitan de nuestra coherencia para saber a qué atenerse.

Es recurrente en la película la disonancia entre los actos y las palabras de uno de los protagonistas en lo que a su relación con el otro respecta. Quizá el origen de ese desacuerdo entre obras y palabras sea la inmadurez ,el egoísmo o el miedo al compromiso, pero el hecho es que provoca inseguridad y “no saber a qué atenerse” en la otra persona. El decir con palabras que “sólo somos amigos”, “hay que ir despacio”, “ya se verá”, “sin presiones”, no puede ir acompañado, o no debería, de actos que son propios de una pareja que son bastante más que amigos.

Al fin y al cabo, esta situación supone jugar con los sentimientos del otro, que no sabe a qué atenerse, qué creerse, en que sustentarse. Lo normal sería que las palabras guiaran, sin embargo ya sabemos que “una imagen vale más que mil palabras”, y un acto tiene también mucho más poder que simples vocablos. En la película llega el momento de la pregunta “¿Qué somos?“, provocada por esta situación. La respuesta a esta pregunta por parte de los dos es completamente opuesta, cuando la relación es la misma.

La conclusión es clara: si lo que quieres es ser sólo amigos, compórtate como tal. Lo contrario es provocar confusión.

Por lo tanto, creo que la coherencia es un rasgo fundamental en cualquier aspecto de la vida, también cuando se trata de relaciones con los demás y de sentimientos. Por tanto, que el sí sea sí y el no sea no, aunque esto suponga arriesgarse.

Una pregunta que me surgió en un momento de la película y que continuó en mi mente hasta el final  es “¿Hasta dónde se puede llegar a sufrir?”.O mejor dicho: “¿ Hasta dónde se debe llegar a sufrir?”. Una relación basada en la incertidumbre, en no saber a qué está jugando el otro, que lleva al sufrimiento, no es sostenible en el tiempo. Es cierto que una persona enamorada puede aguantar hasta límites insospechados, sin embargo hay que aprender a “quererse un poco a sí mismo”.

No hay nada peor que la incertidumbre. No saber cuál es la intención de la otra persona, sufrir falsas ilusiones o incoherencias del otro, hace que no se sepa “hasta donde llegar, cuánto esperar”. A lo mejor ha llegado el momento, doloroso sin duda, de decidir acabar con esa situación y “olvidar” a esa persona, pasar página. Es una decisión difícil pero llegado un punto acertada, porque también hay que saber “velar” por uno mismo y por los propios sentimientos. Puede que alargar la situación no vaya a provocar sino más dolor futuro.

Quizá debería aclarar que me estoy refiriendo a relaciones de noviazgo y no a matrimonios donde ya hay un compromiso claro. Este último caso daría lugar a otra entrada, ya que se debe tratar desde otro ángulo. Las relaciones de compromiso ya adquirido deben lucharse de otra forma, y teniendo claro el compromiso que tenemos con la otra persona.

Cuando se está en una situación como la de la película, la persona que sufre la incoherencia está cegada, y no ve lo que tiene alrededor. En un punto de la película se ve cómo esta ceguera  hace que la persona pase al lado de muchas cosas buenas sin darse cuenta, perdiéndose muchas oportunidades y cosas maravillosas.  Sólo hay que ampliar las miras.

Estas son algunas pinceladas de las reflexiones que se despiertan con esta película. Hay otras muchas, así como distintas formas de enfocarla. Os animo a todos a verla, y si es con amigos mejor. El debate está asegurado, y en mi caso fue muy enriquecedor. Desde luego, os sentiréis identificados en algún momento de la película casi con seguridad.

¡Gracias, Alvaro, por la idea!;)

¡Ready, steady, go!…¡ Adelante el nuevo 2012!

1 ene

“Adelante por los sueños que aún nos quedan. Adelante por aquellos que están por venir.” Y con esto está (casi) todo dicho. Dejamos atrás un año y comenzamos uno nuevo, que os animo a empezar con alegría e ilusión.

Este suele ser momento de hacer balance del año que ha terminado y propósitos para el año que empieza hoy. Agradezcamos todo lo que hemos recibido en 2011 y que nuestras metas para 2012 sean ilusionantes y tengan altitud de miras. Empecemos este año con ganas de luchar por ser mejores y de ir revisando nuestros propósitos de vez en cuando para reconducirnos si fuese necesario. En el nuevo año conoceremos nuevas personas, aprenderemos cosas nuevas y viviremos nuevas experiencias. El año que comienza tendrá días buenos y días malos, días alegres y días tristes, momentos de incertidumbre y momentos de luminosa certeza. Para todos y cada uno de ellos sirve un consejo que he recibido últimamente y que no dejo de repetirme:¡ sonríe! Sonríe y la vida te devolverá la sonrisa. Sonríe y harás más feliz a los demás. Sonríe y verás los momentos duros de otra manera. Pase lo que pase…¡sonríe!

Probad a ponerlo en práctica en este año y ya vereis…¡Es un consejo que no defrauda! y por eso aprovecho para agradecérselo desde aquí a la gran persona que me lo dió. Muchas gracias, ¡prometo intentar ponerlo en práctica siempre!

Os dejo la canción que ha inspirado este post y os deseo a todos un año 2012 lleno de muchos buenos momentos y que salgamos de  los ríos revueltos que podamos encontrar remando con más fuerza e ilusión. Y siempre, siempre… sonriendo ;)

¡¡¡Ready, steady, go!!!¡A por el nuevo año!

¿Dónde invertir? El mejor activo refugio

12 dic

“¿Qué pasa?”, “¿Qué va a pasar?”, “¿Cómo se va a acabar esto?”, “¿Dónde puedo invertir de forma más segura?” Es el pan de cada día en la oficina en estos últimos meses. Los inversores están nerviosos. Las noticias mueven los mercados a un ritmo desenfrenado, que casi roza la irracionalidad. Crece la incertidumbre y la aversión al riesgo. Cada vez más gente busca activos refugio. Son activos que tradicionalmente se caracterizan por su bajo riesgo, pero también baja rentabilidad. Está claro, no se puede tener todo: mucha rentabilidad y poco riesgo no existe en el mundo de la inversión. Ya se sabe que para ganar hay que arriesgar. Pero en estos momentos preferimos estar seguros y ganar poco, o no perder.

Al hilo de esta situación, pienso en otro tipo de activo refugio que también se está usando mucho en la actualidad y que conviene revalorizar: la familia, que nace del amor incondicional entre un hombre y una mujer.

La familia es el lugar en el que nacemos, vivimos y morimos rodeados de cariño. Se nos acepta como somos, se nos quiere como somos. La familia es, y está siendo especialmente ahora, la mejor protección social que existe. Es el núcleo de la sociedad y como tal debe ser protegido.

Es el mejor activo refugio que conozco, que además tiene como particularidad su alta rentabilidad por la aportación que hace a cada uno de sus miembros y a la sociedad en su conjunto. La familia tiene un papel importantísimo: la educación y formación de  personas y por tanto, de ciudadanos.

La mejor inversión que puede hacer cualquier estado es, en consecuencia, la familia. El estado debe promover leyes a favor de la familia. Los poderes públicos deben invertir en políticas familiares, que defiendan este núcleo principal de la sociedad. No hacerlo sería desaprovechar una oportunidad de inversión única, no tendría sentido.

A nivel personal, como miembros que somos de una familia, invirtamos en ella. Invirtamos tiempo, energía y cariño. Cuidemos los momentos de familia, que tanto nos enriquecen. Es el mejor banco que pueda existir. Es el banco de la alegría, escuela de virtudes y refugio en todos los momentos.

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