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¿Dónde invertir? El mejor activo refugio

12 dic

“¿Qué pasa?”, “¿Qué va a pasar?”, “¿Cómo se va a acabar esto?”, “¿Dónde puedo invertir de forma más segura?” Es el pan de cada día en la oficina en estos últimos meses. Los inversores están nerviosos. Las noticias mueven los mercados a un ritmo desenfrenado, que casi roza la irracionalidad. Crece la incertidumbre y la aversión al riesgo. Cada vez más gente busca activos refugio. Son activos que tradicionalmente se caracterizan por su bajo riesgo, pero también baja rentabilidad. Está claro, no se puede tener todo: mucha rentabilidad y poco riesgo no existe en el mundo de la inversión. Ya se sabe que para ganar hay que arriesgar. Pero en estos momentos preferimos estar seguros y ganar poco, o no perder.

Al hilo de esta situación, pienso en otro tipo de activo refugio que también se está usando mucho en la actualidad y que conviene revalorizar: la familia, que nace del amor incondicional entre un hombre y una mujer.

La familia es el lugar en el que nacemos, vivimos y morimos rodeados de cariño. Se nos acepta como somos, se nos quiere como somos. La familia es, y está siendo especialmente ahora, la mejor protección social que existe. Es el núcleo de la sociedad y como tal debe ser protegido.

Es el mejor activo refugio que conozco, que además tiene como particularidad su alta rentabilidad por la aportación que hace a cada uno de sus miembros y a la sociedad en su conjunto. La familia tiene un papel importantísimo: la educación y formación de  personas y por tanto, de ciudadanos.

La mejor inversión que puede hacer cualquier estado es, en consecuencia, la familia. El estado debe promover leyes a favor de la familia. Los poderes públicos deben invertir en políticas familiares, que defiendan este núcleo principal de la sociedad. No hacerlo sería desaprovechar una oportunidad de inversión única, no tendría sentido.

A nivel personal, como miembros que somos de una familia, invirtamos en ella. Invirtamos tiempo, energía y cariño. Cuidemos los momentos de familia, que tanto nos enriquecen. Es el mejor banco que pueda existir. Es el banco de la alegría, escuela de virtudes y refugio en todos los momentos.

Tiempo de emprendedores

23 nov

“El orgullo se rescata a base de trabajo, de esfuerzo, de mérito, de tomar riesgo, de innovar, de preocuparse por los demás, de ser solidario…”

Voy a basar mi entrada de hoy en estas palabras pronunciadas por Mariano Rajoy tras conocer el resultado de las elecciones generales del pasado domingo.

Me parecen interesantes porque, más allá de ideologías o de ideas políticas, mencionan conceptos que nos resultan a todos familiares (o al menos deberían)

Una situación extraordinariamente difícil como es la actual, requiere un esfuerzo extraordinario, una innovación extraordinaria, una solidaridad extraordinaria. Esta claro que los políticos tienen una enorme responsabilidad, tienen que hacer bien sus deberes, se deben a sus países. Y eso es innegable y debe ser así. Sin embargo, mi idea es aplicar estos términos a la vida de todos los días de un ciudadano de a pie.

La situación actual nos llama a todos a ser emprendedores, a trabajar bien. Requiere que nos esforcemos por realizar nuestras tareas, cualquiera que sea, de la mejor manera posible y aportemos lo mejor de nosotros. Todos tenemos la experiencia de la satisfacción que produce un trabajo esforzado, bien acabado. Y todo eso es porque las tareas que tenemos entre manos, bien hechas, nos hacen crecer . El trabajo nos ayuda a desarrollar muchas cualidades que nos hacen no sólo mejores profesionales si no también mejores personas.

Pero más allá del trabajo como “deber cumplido”, tenemos que entender el trabajo en relación a los demás. Es frecuente ver en las mesas de trabajo o delante de la pantalla de un ordenador fotos de familia: de los hijos, de la mujer, del novio…que nos recuerdan el motivo de nuestro esfuerzo y nos reconfortan cuando las cosas son arduas.

Es importante aprender a dar motivos a nuestras actuaciones, porque si no, pocos se levantarían un lunes para ir a trabajar. Sin estos motivos sólo viviríamos para el fin de semana, amargados cinco días a la semana y contentos dos. ¡Vaya panorama!

Es tiempo de valentía, es tiempo de emprendedores, de sacar lo mejor de nosotros mismos para darlo a los demás. Es tiempo de trabajar con fuerza, de tener ganas de mejorar,de preocuparse por los demás, de crecer y tener buenas ambiciones en el terreno de lo profesional.

“Ya hemos visto otras veces que, cuando se hacen bien las cosas, los resultados llegan. Yo confío en que el trabajo, la seriedad y la constancia, servirán también para que, más pronto que tarde, todos empecemos a ver los frutos”

Y los frutos en el terreno de lo personal serán la alegría de darnos, el gusto por lo que hacemos y siete días contentos a la semana en vez de dos.

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