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Como niños

27 dic

En  estas fechas de la Navidad, a todos nos gusta disfrutarlas con los más pequeños porque saben vivirlas de una forma especial y les dan todo su sentido. Los niños celebran el nacimiento de Jesús y la llegada de los Reyes Magos como nadie. Los niños esperan siempre con esperanza e ilusión. Los niños todo lo creen posible porque confían. La fe de los niños no tiene límites. Los niños viven sin preocupaciones porque saben que sus padres velan por ellos. Los niños se acercan al Niño con naturalidad y muestras de cariño y ternura envidiables. Los niños miran todo con ojos nuevos y cualquier pequeño detalle les llena. Los niños son sencillos y dicen las cosas como las piensan. Los niños son la alegría de la casa. Los niños se admiran por todo. ¡Los niños tienen tanto que enseñarnos!

Que sepamos disfrutar con los más pequeños de estas fiestas y aprender de ellos a vivir con alegría nuestra vida. Que aprendamos a dar lo mejor de nosotros, a creer, a confiar, a ver todo con ojos nuevos, a ser sencillos, a admirarnos de lo que estas fechas significan, como hacen los niños. Y que no perdamos de vista el verdadero sentido de la Navidad: el nacimiento del Niño Jesús, Dios hecho hombre.

Os invito a ver este video tan simpático ¡Feliz navidad una vez más!

El que tenga un amor que lo cuide…

30 nov

¡¡Y que mantenga la ilusión!! El otro día escuché esta canción de Ariel Rot en un concierto y pensé: ¡Cuánta sabiduría en esta frase!

Es fácil empezar con el impulso del primer enamoramiento. Más difícil es seguir, empujados por la voluntad. Cuando surge un primer chispazo y empieza a arder el fuego, todo parece precioso y nada cuesta. Sin embargo, lo que permanece y más calienta, son las brasas que quedan después. Y esas brasas hay que alimentarlas con ilusión.

No hay que confundir amor con sentimiento. El enamoramiento es un sentimiento, que no permanece siempre. El verdadero amor, sin embargo, requiere de voluntad también. Hay que mantener la ilusión a base de pensar en el otro, de darse al otro en pequeños detalles, de sacrificarse gustosamente por el otro.

Para ser capaz de hacer esto, primero hay que conocer a la otra persona; saber cuales son sus gustos, sus ideas, sus proyectos, sus aspiraciones. Y como principalmente se conoce a alguien es hablando; hablando mucho y hablando de todo.

A veces nos intentan hacer creer que se conoce al otro, y se le quiere mucho, con el roce físico y con la sensualidad. Se olvida aquí la parte fundamental de la persona: su alma, su parte espiritual, su inteligencia. No somos sólo cuerpo. Tenemos alma, inteligencia y voluntad.

El noviazgo es una etapa preciosa y apasionante en la que es importante compartir no sólo ratos divertidos y aficiones si no también ideas. Porque, para compartir la vida con alguien, es fundamental una visión del mundo compartida, un estilo de vida parecido. Para construir algo en común, hay que estar de acuerdo en temas fundamentales. Si no, lo normal es que las cosas acaben por no funcionar.

Así que…¡a acrecentar la ilusión! Porque la vida es un baile de ilusiones y en la felicidad del otro está también nuestra propia felicidad.

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